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La Noche

“Pasan tantas cosas que luego se te olvida porque te enojaste”

Leí en una puerta de un restaurante donde te dejaban dibujar en la puerta, lleno de rayones, dibujos, nombres y esa frase aunque estaba mal acomodada y una parte costaba trabajo entender se quedó en mi memoria.

Regresé a mi mesa, estaba sola en ese bar, era la primera vez que entraba aunque pasaba y veía la fachada en mi trayecto diario, usualmente no tomo pero ese día me sentía especialmente miserable merecía algo de emoción a mi vida sin arriesgarme demasiado, no estaba con mis 5 sentidos el cansancio me entorpecía.

Los días se habían hecho difusos desde… eso, no tengo cabeza para ponerle un nombre en este momento, sigo en un shock que me mantiene en automático, no quiero pararme un momento porque sé que en cualquier momento la caja de Pandora se abrirá y eso no le conviene a nadie, tampoco es como que quiera lidiar con eso en este momento.

Cuida de tu salud en Laboratorios Azteca 

La cerveza era artesanal pero he de confesar que no me supo a nada, lo tomaba para tener algo en que entretenerme, iba a necesitar toda la anestesia del mundo antes de poder siquiera saborear la miseria que lo único que hacía era empezar.

Ser ebrio es más fácil cuando estás en este estado porque físicamente tu cuerpo no puede soportar más pero es contraproducente, se va a tardar en tumbar todas mis defensas. No sé cuánto tiempo ha pasado y sé que debo de hacer algo pero no quiero, no quiero hacer todo lo que implica.

Mi cabello gotea el tinte morado y se logra ver la raíz blanca en otro momento me hubiera importado pero no hoy, no hoy. En mi bolsa traía una publicidad de química sanguínea que no sé donde conseguí.

Lo bueno de estar en el rincón es que me camuflajeo con la sombra, nadie me molesta ni se acercan a coquetear, entre menos interacción tenga mejor. Mi celular vibra, no vibraba desde hace unas horas o no tenía señal y otra desgracia estaba a punto de suceder.

Fuentes: YouTube, Laboratorios Azteca y Time Out México 

No quería ver el mensaje y me di lo que me terminara de tomar ese tarro para contestar, estaba muy cansada pero debía de moverme, no me podía quedar ahí. Terminé la cerveza de un trago, saqué el celular de mi bolsillo y me dispuse a ver el mensaje.

Era un sms con unas coordenadas, no tenía guardado el número pero no hay que ser un genio para saber que esto no podía ser bueno, las cosas a partir de hoy estaban cambiando y para mi desgracia estaba justo en el ojo del huracán.

Tenía todavía muchas ganas de llorar pero si lo hacía se me iría toda mi fuerza, lo poco que tenía lo debía de usar en diferentes dosis, no era inmortal.

Algunos momentos me la pasé peleando con mis párpados y mi cansancio. Mi cuerpo me pedía un receso yo le pedía más energía, esta noche iba a ser muy larga probablemente muy sangrienta hoy si recordaba porque estaba enojada y no planeaba quedarme callada.